Mostrando entradas con la etiqueta Poemas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Poemas. Mostrar todas las entradas

martes, 28 de septiembre de 2010

Me gustas cuando callas


ME gustas cuando callas porque estás como ausente,
y me oyes desde lejos, y mi voz no te toca.
Parece que los ojos se te hubieran volado
y parece que un beso te cerrara la boca.

Como todas las cosas están llenas de mi alma
emerges de las cosas, llena del alma mía.
Mariposa de sueño, te pareces a mi alma,
y te pareces a la palabra melancolía.

Me gustas cuando callas y estás como distante.
Y estás como quejándote, mariposa en arrullo.
Y me oyes desde lejos, y mi voz no te alcanza:
déjame que me calle con el silencio tuyo.

Déjame que te hable también con tu silencio
claro como una lámpara, simple como un anillo.
Eres como la noche, callada y constelada.
Tu silencio es de estrella, tan lejano y sencillo.

Me gustas cuando callas porque estás como ausente.
Distante y dolorosa como si hubieras muerto.
Una palabra entonces, una sonrisa bastan.
Y estoy alegre, alegre de que no sea cierto.

Pablo Neruda

jueves, 1 de julio de 2010

Otra vez... Neruda


Mujer, yo hubiera sido tu hijo, por beberte
la leche de los senos como de un manantial,
por mirarte y sentirte a mi lado
y tenerte en la risa de oro
y la voz de cristal.

Por sentirte en mis venas como Dios en los ríos
y adorarte en los tristes huesos de polvo y cal,
porque tu ser pasara sin pena al lado mío
y saliera en la estrofa -limpio de todo mal-.

Cómo sabría amarte, mujer,
cómo sabría amarte,
amarte como nadie supo jamás!

Morir y todavía amarte más.
Y todavía amarte
más y más.

sábado, 29 de mayo de 2010

Si tú me olvidas

QUIERO que sepas una cosa.

Tú sabes cómo es esto:

si miro la luna de cristal, la rama roja del lento otoño en mi ventana, si toco
junto al fuego la impalpable ceniza
o el arrugado cuerpo de la leña, todo me lleva a ti, como si todo lo que existe, aromas, luz, metales, fueran pequeños barcos que navegan hacia las islas tuyas que me aguardan.

Ahora bien, si poco a poco dejas de quererme
dejaré de quererte poco a poco.
Si de pronto me olvidas no me busques,
que ya te habré olvidado.

Si consideras largo y loco el viento de banderas que pasa por mi vida y te decides
a dejarme a la orilla del corazón en que tengo raíces, piensa que en ese día, a esa hora levantaré los brazosy saldrán mis raícesa buscar otra tierra.

Pero si cada día, cada hora sientes que a mí estás destinada con dulzura implacable. Si cada día sube una flor a tus labios a buscarme,
ay amor mío, ay mía, en mí todo ese fuego se repite, en mí nada se apaga ni se olvida, mi amor se nutre de tu amor, amada, y mientras vivas estará en tus brazos sin salir de los míos.

miércoles, 17 de marzo de 2010

Neruda, Poema 20


Puedo escribir los versos más tristes esta noche.

Escribir, por ejemplo: "La noche está estrellada, y tiritan, azules, los astros, a lo lejos".
El viento de la noche gira en el cielo y canta.

Puedo escribir los versos más tristes esta noche. Yo la quise, y a veces ella también me quiso.
En las noches como ésta la tuve entre mis brazos.
La besé tantas veces bajo el cielo infinito.
Ella me quiso, a veces yo también la quería. Cómo no haber amado sus grandes ojos fijos.

Puedo escribir los versos más tristes esta noche. Pensar que no la tengo. Sentir que la he perdido.

Oir la noche inmensa, más inmensa sin ella. Y el verso cae al alma como al pasto el rocío.
Qué importa que mi amor no pudiera guardarla.La noche está estrellada y ella no está conmigo.

Eso es todo. A lo lejos alguien canta. A lo lejos. Mi alma no se contenta con haberla perdido.
Como para acercarla mi mirada la busca. Mi corazón la busca, y ella no está conmigo.

La misma noche que hace blanquear los mismos árboles.Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos.

Ya no la quiero, es cierto, pero cuánto la quise. Mi voz buscaba el viento para tocar su oído.
De otro. Será de otro. Como antes de mis besos.

Su voz, su cuerpo claro. Sus ojos infinitos.

Ya no la quiero, es cierto, pero tal vez la quiero.Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido.
Porque en noches como ésta la tuve entre misbrazos,mi alma no se contenta con haberla perdido.

Aunque éste sea el último dolor que ella me causa,y éstos sean los últimos versos que yo le escribo.

jueves, 4 de febrero de 2010

Materia de testamento


Materia de Testamento
Gonzalo Rojas

A mi padre, como corresponde, de Coquimbo a Lebu, todo el mar, a mi madre la rotación de la Tierra, al asma de Abraham Pizarro aunque no se me entienda un tren de humo, a don Héctor el apellido May que le robaron, a Débora su mujer el tercero día de las rosas, a mis 5 hermanas la resurrección de las estrellas, a Vallejo que no llega, la mesa puesta con un solo servicio, a mi hermano Jacinto, el mejor de los conciertos, al Torreón del Renegado donde no estoy nunca: Dios, a mi infancia, ese potro colorado, a la adolescencia, el abismo, a Juan Rojas, un pez pescado en el remolino con su paciencia de santo, a las mariposas los alerzales del sur, a Hilda, l'amour fou, y ella está ahí durmiendo, a Rodrigo Tomás mi primogénito el número áureo del coraje y el alumbramiento, a Concepción un espejo roto, a Gonzalo hijo el salto de la Poesía por encima de mi cabeza, a Catalina y Valentina las bodas con hermosura y espero que me inviten, a Valparaíso esa lágrima, a mi Alonso de 12 años el nuevo automóvil siglo veintiuno listo para el vuelo, a Santiago de Chile con sus 5millones la mitología que le falta, al año 73 la mierda, al que calla y por lo visto otorga el Premio Nacional, al exilio un par de zapatos sucios y un traje baleado, a la nieve manchada con nuestra sangre otro Nüremberg, a los desaparecidos la grandeza de haber sido hombres en el suplicio y haber muerto cantando, al Lago Choshuenco la copa púrpura de sus aguas, a las 300 a la vez, el riesgo, a las adivinas, su esbeltez a la calle 42 de New York City el paraíso, a Wall Street un dólar cincuenta, a la torrencialidad de estos días, nada, a los vecinos con ese perro que no me deja dormir, ninguna cosa, a los 200 mineros de El Orito a quienes enseñé a leer en el silabario de Heráclito, el encantamiento, a Apollinaire la llave del infinito que le dejó Huidobro, al surrealismo, él mismo, a Buñuel el papel de rey que se sabía de memoria, a la enumeración caótica el hastío, a la Muerte un crucifijo grande de latón.

domingo, 10 de enero de 2010

Por culpa de nadie habrá llorado esta piedra



Por culpa de nadie habrá llorado esta piedra.

Habrá dormido en lo aciago de su madre esta piedra precipicia por unimiento cerebral al ritmo de donde vino llameada y apagada, habrá visto lo no visto con los otros ojos de la música, y así, con mansedumbre, acostándose en la fragilidad de lo informe, seca la opaca, habráse anoche sin ruido de albatros contra la cerrazón ido.

Vacilando no habrá por esta decisión de la imperfección de su figura que por oscura no vió nunca nadie porque nadie las ve nunca a esas piedras que son de nadie en la excrecencia de una opacidad que más bien las enfría ahí al tcto como nubes neutras, amorfas, sin lo airoso del mármol ni lo lujoso de la turquesa, ¡tan ambiguas si se quiere pero por eso mismo tan próximas!

No, vacilado no; habrá salido por demás intacta con su traza ferruginosa y celestial, le habrá a lo sumo dicho al árbol: -Adiós árbol que me diste sombra; al río: -Adiós río que hablaste por mí; lluvia, adiós, que me mojaste. Adiós, mariposa blanca.


Por culpa de nadie habrá llorado esta piedra.

"Río turbio" de Gonzalo Rojas (1917)

jueves, 17 de diciembre de 2009

Non Serviam, de Vicente Huidobro



Y he aquí que una buena mañana, después de una noche de preciosos sueños y delicadas pesadillas, el poeta se levanta y grita a la madre Natura: Non serviam.

Con toda la fuerza de sus pulmones, un eco traductor y optimista repite en las lejanías:«No te serviré».

La madre Natura iba ya a fulminar al joven poeta rebelde, cuando éste, quitándose el sombrero y haciendo un gracioso gesto, exclamó: «Eres una viejecita encantadora».

Ese non serviam quedó grabado en una mañana de la historia del mundo. No era un grito caprichoso, no era un acto de rebeldía superficial. Era el resultado de toda una evolución, la suma de múltiples experiencias.

El poeta, en plena conciencia de su pasado y de su futuro, lanzaba al mundo la declaración de su independencia frente a la Naturaleza.

Ya no quiere servirla más en calidad de esclavo.

El poeta dice a sus hermanos: «Hasta ahora no hemos hecho otra cosa que imitar al mundo en sus aspectos, no hemos creado nada. ¿Qué ha salido de nosotros que no estuviera antes parado ante nosotros, rodeando nuestros ojos, desafiando nuestros pies o nuestras manos?
»Hemos cantado a la Naturaleza (cosa que a ella bien poco le importa). Nunca hemos creado realidades propias, como ella lo hace o lo hizo en tiempos pasados, cuando era joven y llena de impulsos creadores.

»Hemos aceptado, sin mayor reflexión, el hecho de que no puede haber otras realidades que las que nos rodean, y no hemos pensado que nosotros también podemos crear realidades en un mundo nuestro, en un mundo que espera su fauna y su flora propias. Flora y fauna que sólo el poeta puede crear, por ese don especial que le dio la misma madre Naturaleza a él y únicamente a él».

Non serviam. No he de ser tu esclavo, madre Natura; seré tu amo. Te servirás de mí; está bien. No quiero y no puedo evitarlo; pero yo también me serviré de ti. Yo tendré mis árboles que no serán como los tuyos, tendré mis montañas, tendré mis ríos y mis mares, tendré mi cielo y mis estrellas.

Y ya no podrás decirme: «Ese árbol está mal, no me gusta ese cielo.... los míos son mejores».
Yo te responderé que mis cielos y mis árboles son los míos y no los tuyos y que no tienen por qué parecerse. Ya no podrás aplastar a nadie con tus pretensiones exageradas de vieja chocha y regalona. Ya nos escapamos de tu trampa.

Adiós, viejecita encantadora; adiós, madre y madrastra, no reniego ni te maldigo por los años de esclavitud a tu servicio. Ellos fueron la más preciosa enseñanza. Lo único que deseo es no olvidar nunca tus lecciones, pero ya tengo edad para andar solo por estos mundos. Por los tuyos y por los míos.

Una nueva era comienza. Al abrir sus puertas de jaspe, hinco una rodilla en tierra y te saludo muy respetuosamente.

Non Serviam, de Vicente Huidobro

lunes, 9 de noviembre de 2009

Apaisement

Apaisement

Tus ojos y mis ojos se contemplanen la quietud crepuscular.
Nos bebemos el alma lentamentey se nos duerme el desear.

Como dos niños que jamás supieronde los ardores del amor,
en la paz de la tarde nos miramoscon novedad de corazón.

Violeta era el color de la montaña.Ahora azul, azul está.
Era una soledad el cielo. Ahorapor el la luna va.

Me sabes tuyo, te recuerdo mía. Somos el hombre y la mujer.
Conscientes de ser nuestros, nos miramos en el sereno atardecer.

Son del color del agua tus pupilas: del color del agua del mar.
Desnuda, en ellas se sumerge mi almacon sed de amor y eternidad.

(De "La Casa Junto al Mar", 1913)

Manuel Magallanes Moure (1878 - 1924)


jueves, 22 de octubre de 2009

Luz de Chile


¿Qué tendrán las piedras pardas y los pedriscos y el légamo que al más cascado lo llevan alácrito de ardimiento? Es como que el Valle hace de camino y de viajero y nos lleva liberados de jornada y de aceceo.

La luz viva travesea a donaire y devaneo y da mirada de amante rica de descubrimientos. Prendidos a lo que amamos vistas ni aromas perdemos y por la luz que tuvimos de muertos seguimos viendo.

Hermana loca la Ruta, Madre Luz y Padre el Viento, y tu Norte aventurero no me faltéis que voy sola con un huemul y un pergenio.

Lleva un lindo trotecito el ciervo en Abel contento y el Valle se nos anima de sus locos corcoveos.

Por fin la sonrisa sube al indio en corto chispeo y a los tres ya no les pesa el mundo que recibieron.

La luz del Valle Central es la que nos da ardimiento, hace ver el maizal en muchachada que danza y las melgas de frijoles son un baile de muchachas.

Ella muda el nisperal en cargazón de luceros; de la higuera hace matrona inmóvil por regadora; de cada piedra hace otra que es Reina y camina...


Gabriela Mistral

viernes, 9 de octubre de 2009

Patria


PATRIA, mi patria, vuelvo hacia ti la sangre. Pero te pido, como a la madre el niño lleno de llanto. Acoge esta guitarra ciega y esta frente perdida. Salí a encontrarte hijos por la tierra, salí a cuidar caídos con tu nombre de nieve, salí a hacer una casa con tu madera pura, salí a llevar tu estrella a los héroes heridos. Ahora quiero dormir en tu substancia. Dame tu clara noche de penetrantes cuerdas, tu noche de navío, tu estatura estrellada. Patria mía: quiero mudar de sombra. Patria mía: quiero cambiar de rosa.

Quiero poner mi brazo en tu cintura exigua y sentarme en tus piedras por el mar calcinadas, a detener el trigo y mirarlo por dentro. Voy a escoger la flora delgada del nitrato, voy a hilar el estambre glacial de la campana, y mirando tu ilustre y solitaria espuma un ramo litoral tejeré a tu belleza.

Patria, mi patria toda rodeada de agua combatiente y nieve combatida, en ti se junta el águila al azufre, y en tu antártica mano de armiño y de zafiro una gota de pura luz humana brilla encendiendo el enemigo cielo.

Guarda tu luz, oh patria!, mantén tu dura espiga de esperanza en medio del ciego aire temible. En tu remota tierra ha caído toda esta luz difícil, este destino de los hombres que te hace defender una flor misteriosa sola, en la inmensidad de América dormida.

Himno y Regreso de Pablo Neruda

jueves, 1 de octubre de 2009

Valparaíso de Pablo Neruda


VALPARAÍSO, qué disparate eres, qué loco, puerto loco, qué cabeza con cerros, desgreñada,

no acabas de peinarte, nunca tuviste tiempo de vestirte, siempre te sorprendió la vida,

te despertó la muerte, en camisa, en largos calzoncillos con flecos de colores,

desnudo con un nombre tatuado en la barriga, y con sombrero, te agarró el terremoto,

corriste enloquecido, te quebraste las uñas, se movieron las aguas y las piedras, las veredas,

el mar, la noche, tú dormías en tierra, cansado de tus navegaciones,

y la tierra, furiosa, levantó su oleaje más tempestuoso que el vendaval marino,

el polvo te cubría los ojos, las llamas quemaban tus zapatos,

las sólidas casas de los banqueros trepidaban como heridas ballenas,

mientras arriba las casas de los pobres saltaban al vacio como aves prisioneras que probando las alas se desploman.


Pronto, Valparaíso, marinero, te olvidasde las lágrimas, vuelves a colgar tus moradas,

a pintar puertas verdes, ventanas amarillas, todo lo transformas en nave,

eres la remendada proa de un pequeño, valeroso navío.

La tempestad corona con espuma tus cordeles que cantan y la luz del océano hace temblar camisas y banderas en tu vacilación indestructible.


Estrella oscuraeres de lejos, en la altura de la costa resplandeces

y pronto entregas tu escondido fuego, el vaivén de tus sordos callejones,

el desenfado de tu movimiento, la claridad de tu marinería.


Aquí termino, es esta oda, Valparaíso, tan pequeña como una camiseta desvalida,

colgando en tus ventanas harapientas meciéndose en el viento del océano,

impregnándose de todos los dolores de tu suelo, recibiendo el rocío de los mares,

el beso del ancho mar colérico que con toda su fuerza

golpeándose en tu piedra no pudo derribarte,

porque en tu pecho austral están tatuadas la lucha, la esperanza,

la solidaridad y la alegría como anclas que resisten las olas de la tierra.

martes, 22 de septiembre de 2009

Cordillera - Gabriela Mistral




CORDILLERA
I

Este día ya no digas
mas, que me la sigo viendo
y se me van a quedar
en los ojos veinte cerros.
¡Es la Patrona Blanca
que da el temor y el denuedo!

-¿Por qué no se acuesta nunca
y no se baja? No entiendo.
Yo jugaría con ella,
con susto, pero riendo;
mas ella está encocorada
y nunca, nunca baja a vernos.
La grito por si responde
y apenas contesta el eco.
¿Y siempre va a estar así,
mama? ¿Por qué estás riendo?

-Porque a la vez, tú la quieres
y a la vez, le tienes miedo.
Dicen que el cordillerano
mamó leche de dos pechos,
el uno blando y florido,
el otro taimado y recio.
La madraza de ojos fijos
sólo les copiaba el gesto,
y el vendimiador contento
y el fatigado minero,
rostro dichoso tenían
contando en hijos sus cerros,
y yo bien me la tenía
en las veras y en los sueños.

-Mama, pero eso que no habla
¿cómo es que algo te decía?

-No eran palabras, con gestos
iba diciendo y diciendo...

-¡Qué cara pones, la mama,
y lloras y no es de miedo!
Y ahora a causa de ti
siempre voy a estarme viendo
lo mismo que tú, y a urdir
con ella veras y cuentos...

Aunque queremos la Ruta
varia, ardiente y novelera,
y al mar buscamos oír
el duro grito y la endecha,
pasa siempre que volvemos
el rostro a la Madre cierta.
Cuando decae la marcha
y la garganta jadea
y nos miramos, tú, Ciervo,
y yo, la apunta-senderos,
cae la vista rendida,
sin buscarlo, sin saberlo,
sobre aquella Dama Blanca
que mira y mira sin gestos,
y la divina y la fiel,
puro amor y seguimiento,
la mirada nos devuelve,
como amando y entendiendo.

-¿A ti te ha querido, a ti,
que me pones ese gesto?,

-Tal vez. Eso parece
un sí y un no al mismo tiempo.


II

Andando va con nosotros
como un sueño verdadero,
casi tocando el costado
la dueña de nuestros cuerpos,
como una sola alma fiel
y con semblantes diversos.

Mirando recta hacia el niño,
haciendo señas al Ciervo,
y cerrándoseme a mí
en un nudo que le entiendo,
mi cordillera camina
con sus carnes y sus huesos.

Centaura y costumbre nuestra,
divina bestia sin tiempo,
aupada por el Espíritu
y abajada por los miembros,
así, entre Dios y nosotros,
existe en Pillán de fuego.

Cada uno de nosotros
la va ignorando y sabiendo;
le va hablando con la marcha
y con el entendimiento,
punzados y enardecidos
de su llameante arponeo.

Sin abajarse nos cubre,
lúcidos vuelve a los ciegos,
y en el tumbo de la sangre
nos amartillea el pecho:
alto yunque que nos hace
medio Arcángel, medio Hefesto.
Y así nos labra y nos urge
al filo de piedra y hielo.

Enderezados los tres
o sin alzar nuestros cuellos,
lo mismo la habemos como
al Dios de tactos inmensos:
la desvariamos dormidos
y la sabemos despiertos.

Su vertical nos retiene
o nos suben sus faldeos
que los tres le repechamos
en Pasión o regodeo.
Nunca la alcanzamos, pero
en el soñar la tenemos.

Vamos unidos los tres
y es que juntos la entendemos
por el empellón de sangre
que va de los dos al Ciervo
y la lanzada de amor que
nos devuelve, entendiendo,
cuando los tres somos uno
por amor o por misterio.

miércoles, 2 de septiembre de 2009

Poema de amor a Chile


Del amor de Chile, del amor de todas las
cosas que de norte a sur, de este a
a oeste se abren y se hablan
Los torrentes y los nevados que se tocan
y hablan amàndose porque en este mundo
todas las cosas hablan de amor;
las piedras con las piedras y los pastos
con los pastos
Porque asì se aman las cosas, las playas,
los desiertos, las cordilleras, los
bosques de màs al sur, los glaciares y
todas las aguas que se abren tocàndose
Para que tù las veas se abren
Sòlo para que tù lo escuches Chile se
levanta
Sòlo para que tù y yo nos miremos
por todo el horizonte, si mira
se levantan..


RAÙL ZURITA